Y se fue la primera…..!!!!

Para conocer Cosquín y comprender cabalmente el por qué del Festival Mayor de Folklore, es necesario antes conocer algunos datos ciertos sobre su historia y ubicarlo a usted en tiempo y espacio de este lugar.

Para conocer Cosquín y comprender cabalmente el por qué del Festival Mayor de Folklore, es necesario antes conocer algunos datos ciertos sobre su historia y ubicarlo a usted en tiempo y espacio de este lugar.

Según crónicas, sabemos que a esta zona de las sierras de Córdoba en 1573, después de fundar Córdoba, Jerónimo Luis de Cabrera, envió hombres armados para censar el lugar y reconocerlo. Lo cual da una cifra aproximada de 30.000 personas en más de 600 pueblos. ¡Nativos barbados y cantores!

En 1817 los padres Betlemitas venden las tierras ocupadas a sus verdaderos dueños para otorgar a los nativos los títulos necesarios y de esta manera evitar el despojo a los que eran sometidos. Por $450 compraron los originarios sus montañas.

La región se fue poblando lentamente y el 25 de Julio de 1876 el Superior Gobierno de Córdoba decreta delinear la villa de Cosquín, la cual se hace efectiva el 4 de Agosto de 1876. La Villa crece en forma acelerada, y bajo la intendencia del Sr. Juan Laguinge, Cosquín se transformó en Ciudad el 28 de Agosto de 1939.

Para entonces un enorme flagelo azotaba el País todo… la tuberculosis era una realidad a la que no se podía detener con la medicina conocida hasta entonces. Estudios de comienzo de siglo recomendaban tratar a los enfermos con “medicina alternativa”, el clima podía ser un factor preponderante para menguar los efectos de la enfermedad pulmonar. Cosquín reunía todos los ingredientes climatológicos…

Llegaron enfermos de todo el País y la economía se transformó, convirtiéndose la atención y mantenimiento de enfermos pulmonares en el pilar fundamental de la economía zonal.

En la década del ´40 cuando la penicilina hace su aparición, ya no había que aislar y enviar al enfermo a Cosquín, ya la sanación era posible en el hogar propio.

Durante todo este tiempo algo más se había gestado en Cosquín. El miedo atroz de pasar por la ruta 38 o por las vías del ferrocarril sin taparse la boca y la nariz con un pañuelo con alcohol para evitar el contagio era inevitable… Cosquín era mala palabra para la salud… Cosquín era un pueblo de enfermos…

Pero aquellos enfermos que llegaron con esperanza de curarse en Cosquín trajeron su impronta artística que la plasmaron de diferentes maneras. Aquí se reunían y guitarreaban, pintaban, hacían obras de títeres, soñaban con un teatro, creaban tablados callejeros de espectáculos. Ése fue el fermento del festival. Por eso en la primera comisión de folklore los más activos impulsores eran dos médicos y un cura párroco.

¿Qué hacer en Cosquín para que la gente volviera a disfrutar de nuestra bondades climáticas?

Fue el sacerdote Héctor María Monguillot, el intendente municipal y un grupo de vecinos que se reunieron para ver de qué manera se reactivaba la economía alicaída de la ciudad. La opción surgió inmediatamente: “…Hagamos algo folklórico como en la “Semana de Cosquín” durante el mes de Octubre…” La misma semana que junto con la novena patronal reunía a cantores y guitarreros para homenajear a la Señora del Rosario. Nueve noches de canto y de oración…

¿Cuándo? ¿Cómo? ¿A dónde?

Los coscoinos fuimos los primeros “piqueteros culturales” del País, porque cortamos la ruta N38 con una enorme pared que se trasformó en el primer escenario sobre la Av San Martín a la altura de la actual calle Salta y por más discordia que se armó con Vialidad Nacional, pintamos un cartel que decía: “Aquí se realizará el primer Festival Nacional de Folklore”

El primer escenario fue un desafío encarado por dos veteranos carpinteros locales, Lalo Cabrera y Jorge Monserrat. Jorge, docente y árbitro de básquet, reunió un pequeño equipo y bajo el azote del sol de la siesta creó ese tablado destinado a la leyenda. Cuando el Festival creció y se mudó al actual emplazamiento, también colaboró con su piso. Permanentemente era convocado por Santiago Ayala “El Chúcaro” para realizar las escenografías de sus puestas en escena del Festival.