El Festival Nacional de Folklore de Cosquín surge como una necesidad de un grupo de ciudadanos deseosos de que el nombre de Cosquín se proyectara hacia los diversos estratos del país, con el fin de promover el turismo e incentivar la economía local.
Derivado de la “1a. y 2a. Semana de Cosquín” (1958-1959), festejos que se realizaban en conmemoración del día de la Virgen del Rosario, Patrona de Cosquín, El festival se realizaría ad-honorem de una “Comisión Municipal de Turismo y Fomento” (luego denominada Comisión Municipal de Folklore) creada a tal efecto, y que estaba constituida por vecinos de la Ciudad electos en Asamblea Popular el día 26 de Agosto de 1960.
Dicha comisión, que contaba con el apoyo municipal fue la encargada de crear un espectáculo que abarcó los distintos matices del folklore nacional, como el canto, la música, y la danza tradicionales del país. Es por ello que el Primer Festival Nacional de Folklore, realizado entre el 21 y 29 de enero de 1961 estuvieron presentes las delegaciones oficiales de la casi totalidad de las provincias Argentinas y los artistas de mayor prestigio, en una fiesta que sobrepasó las expectativas creadas por sus organizadores y del público asistente.

A partir de realización del 2° festival en el mes de enero de 1962, es transmitido durante las nueve noches por una radioemisora de la ciudad de Buenos Aires y la red de emisoras del interior del país, en esa primera oportunidad lo hizo radio Belgrano.
Año tras año la popularidad y concientización de quienes visitaban Cosquín en la última quincena de enero, que aquí se elevaba el conocimiento del arte popular, fue el incentivo definitivo para que los organizadores tuvieran miras al futuro y decidieran la obligación de que el festival no se redujera a un único espectáculo y añadieran a el la creación de un programa cultural cuyo eje fundamental sería el ateneo folklórico, del cual derivarían los diversos Seminarios y Conferencias, realizados paralelamente al festival de cada año ; como así también la organización de la Feria Nacional de Artesanías y Arte Popular, El Museo del Artesano.

En el año 1963, con fecha 28 de febrero, el Presidente de la Nación decreta con fuerza de ley bajo el número 1547 la “Institución de la semana nacional del folklore a través del Festival Nacional de Folklore de Cosquín”.
Paulatinamente el Festival va creciendo y con el su importancia tanto en el ámbito nacional como en el exterior. Comienzan a concurrir, trayendo su mensaje de camaradería y confraternidad, numerosas delegaciones de países latinoamericanos, como así también populares músicos y cantores.
La red nacional de radioemisoras que trasmiten en directo el festival durante las nueve noches de desarrollo, se incorpora la “Cadena Latinoamericana de Folklore” integrada especialmente para este fin. Paralelamente se amplia la concurrencia del periodismo para cubrir el ya denominado “Fenómeno Cosquín”. Es así como representantes de diversas naciones están acreditados en nuestra sala de prensa, portando a su partida una cosecha de experiencias y emociones que volcarán en sus países para que Cosquín sea conocido por sus propios compatriotas.
La Organización de Estados Americanos conciente de la trascendencia del festival, ha sido permanente y estimulante colaboradora. El siguiente párrafo es extraído de una nota enviada a la Comisión Municipal de Folklore: “Esta secretaria general comprende la amplia trascendencia de este evento cultural y desea manifestarles que se halla vitalmente interesada en estimular y fortalecer actividades como ésta, en todos los estados miembros…”. “Por los antecedentes anotados y por la notoria importancia alcanzada por el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, tengo mucho agrado en informarles que esta Secretaría General patrocinará el Festival…”.
Desde París, enviado por el Museo del Hombre, viajó especialmente un representante, con el propósito de grabar y filmar los acontecimientos que se desarrollaban tanto en el escenario como en la parte cultural para incluir este material en el citado organismo.
Paulatinamente fueron uniéndose a las tradicionales delegaciones provinciales y latinoamericanas, delegaciones europeas que viajaban a participar de un acontecimiento auténticamente folklórico, trayendo su propio arte vernáculo desde latitudes tan lejanas como Japón, Polonia, Italia, etc.

El periodismo de todo el mundo se interesa vivamente en receptar y difundir el inmenso espectáculo que es sinónimo de Cosquín, y es por ello que periódicamente llegan a nuestra ciudad a presenciar el Festival, representantes de: Francia, España, Italia, Alemania – en la ciudad de Stuttgart se ha denominado “Cosquín” a una plaza céntrica, Londres, Holanda, Canadá, Estados Unidos, Japón, China y de países latinoamericanos deseosos de experimentar y descubrir el verdadero espíritu de todo un pueblo, reflejado en apenas nueve noches en torno a las raíces culturales y populares que se fusionan en todos los ámbitos de la ciudad.
En 1975 en la ciudad de Kawamata – 15000 habitantes – en Japón, se organiza por vez primera un encuentro denominado “Cosquín en Japón” donde participan aficionados japoneses haciendo música y danzas nativas argentinas, ataviados con típicas vestimentas logrando, en su medida, el espíritu latinoamericano tan caro al gusto del pueblo nipón. De allí en más, y hasta la actualidad, todos los años en el mes de octubre Kawamata se convierte en un Cosquín errante de música y poesía.
En el año 1984 durante la realización de la 24a edición del Festival, se produce por primera vez la emisión en directo a todo el país, a través de Argentina Televisora Color (A.T.C.), de las dos primeras horas del espectáculo de cada noche. Este hecho que es consecuencia directa del pensamiento cultural que deriva del retorno de la democracia de nuestra nación, se ha repetido a partir de ese año en forma consecutiva, logrando en casi todas las oportunidades el rating más alto correspondiente en la programación de los cuatro canales televisivos de la Capital Federal.
En diversas oportunidades las ediciones de Festival han sido tema fundamental para el logro de largometrajes, tanto nacionales como extranjeros. Para citar uno, diremos que en el año 1983, la Compañía Vía Le Monde Canadá Inc. de Montreal filmó durante las nueve noches el desarrollo del Festival de Cosquín y por el día los paisajes aledaños a nuestra ciudad, para lograr un film de 2 horas de duración denominado “Cosquín 83”.
Asimismo organismos extranjeros se han vinculado con la Comisión Municipal de Folklore de Cosquín con el fin de llevar desde Cosquín el folklore argentino y a su vez, y por medio de diferentes festivales del exterior, enviar muestras del arte en el canto y la danza del país representado.

Todo lo antedicho en cuanto a la difusión, promoción y crecimiento de Cosquín, la afluencia masiva de turismo y convivencia con el festival más importante de América, no ha sido, ni lo es, motivo de millonarios ingresos para la organización del festival como se puede suponer. Por el contrario, todos los años la comisión municipal de folklore debe enfrentarse con la ardua tarea de lograr, por sus propios medios, el dinero necesario para montar toda la infraestructura de calidad, necesaria para el mejor espectáculo.
Cosquín no cuenta con ningún tipo de subvención oficial, y es por ello que solamente con la venta de abonos y entradas para presenciar el espectáculo y la publicidad estática y dinámica de algunas importantes empresas que han estado presentes en el festival, se han podido solventar hasta el presente los ingentes costos que demandan las contrataciones artísticas, sumamente elevadas por el gran número de primeras figuras que participan, montaje de sonido, iluminación, personal en todos los ámbitos de oficinas, puesta en escena y demás tareas que hacen al desenvolvimiento de lo artístico, así como también la organización y realización del Programa Cultural.
A todo esto debemos sumar la desalentadora situación económica de nuestro país, muy bien conocida por quienes se preocupan por el porvenir de la Argentina.
Cosquín luego de treinta y seis años, representa indudablemente, una necesidad para el quehacer vernáculo de nuestro país. No solo por el espectáculo mayúsculo que noche tras noche, durante todo su historial ha brindado a sus millones de concurrentes; sino también por la importante tarea cultural que ha venido desarrollando, rescatando y llevando a su merecido lugar una gran cantidad de elementos dispersos, capaces de representar en su conjunto, los componentes básicos de un principio de identidad nacional y los fundamentos clave para facilitar el desarrollo en nuestro pueblo, de una verdadera conciencia latinoamericana.
Representa también el camino obligado que debe recorrer quien desee el reconocimiento popular, siendo una prueba acabada de ello el hecho de que no exista un artista de renombre que no haya tenido la necesidad de obtener el espaldarazo definitivo de este festival mayor, y aun mas, la mayoría de ellos nacieron de él.

Por otra parte con una concepción clara y evolucionada evitó a través de los años caer en la esclerosis conceptual de un tradicionalismo equivocado y pernicioso, dando consecuentemente, cabida a todas las expresiones de raíz nacional e indoamericana y poniéndolas a consideración de su público con la finalidad de transmitir masivamente las nuevas formas de propuestas y permitir a sus cultores la evaluación del grado de aceptación de las mismas.
Esta amplitud de criterios fue asimilada por el público en forma progresiva, facilitando la evolución del patrimonio musical. Es por ello que podemos afirmar, sin temor a la exageración, que Cosquín ha sido el motor de nuestro folklore.
Este Festival está considerado por los estudiosos de los fenómenos socio/culturales, como el más importante de Latinoamérica y ocupa el tercer lugar en el mundo en su género; lo que resume, indudablemente, todo el curriculum detallado hasta aquí.
En la edición Cosquín 96, el objetivo primordial fue recuperar la esencia del festival, consistente no solamente en el espectáculo que se presentara noche tras noche en el escenario “Atahualpa Yupanqui”, sino la participación del público que colmó las instalaciones de las Tradicionales Peñas Folklóricas, las cuales fueron incentivadas y organizadas por artistas de primera línea que deseaban realizar su aporte para la recuperación del “Duende Coscoíno”.
Es indudable que el Festival Nacional de Folklore de Cosquín deberá perdurar para siempre porque se ha transformado en la expresión de un país, nuestro país…